El Carnaval de Moca no tiene la fama internacional de La Vega ni la singularidad patrimonial de los Guloya de San Pedro de Macorís. Pero tiene algo que estos dos grandes carnavales no pueden tener: la autenticidad sin mediación del turismo. El carnaval de Moca es para los propios mocanos, no para los visitantes externos.

Los personajes del Carnaval de Moca

Moca tiene su propio diablo carnavalero: el Diablo de Moca, con máscara de cuernos similares a los veganos pero con traje y adornos distintos que los talleres locales preservan como tradición de los barrios. Los comparsas de los barrios compiten entre sí en el desfile del domingo de carnaval con una pasión que no tiene nada que envidiar a los grandes carnavales del Cibao.

El carnaval como termómetro social

En los carnavales locales como el de Moca se puede ver cómo el carnaval sigue siendo lo que era antes de convertirse en atractivo turístico: un ritual de inversión social donde durante unas horas los jerarquías se suspenden, la máscara iguala a todos y el cuerpo se expresa con una libertad que la vida cotidiana no permite.