El precio del cacao en la Bolsa de Londres determina más cosas en San Francisco de Macorís que cualquier política local. Cuando el cacao sube, la ciudad se anima: los camiones de abono llenan las carreteras, los almacenes de las cooperativas trabajan turno doble y los agricultores compran motos nuevas. Cuando baja, todo lo contrario. Esta dependencia no es una debilidad: es la identidad de una ciudad que lleva 150 años construyendo su prosperidad en base al chocolate del mundo.
El cacao premium dominicano
El cacao orgánico de la variedad Hispaniola que producen las fincas de la cuenca del Camu tiene una prima de precio sobre el cacao convencional que en los mejores años llega al 30-40%. Las cooperativas que trabajan con certificación orgánica reciben ese precio premium y lo redistribuyen entre sus miembros. El modelo ha funcionado lo suficientemente bien como para que la provincia Duarte tenga uno de los índices de bienestar agrícola más altos del país.