Hay paisajes en República Dominicana que sorprenden porque son exactamente lo que esperabas: las playas de Punta Cana, las montañas de Jarabacoa. Y hay paisajes que sorprenden porque son completamente inesperados. El Morro de Monte Cristi cae en la segunda categoría. Esa meseta de roca caliza de 242 metros que se levanta directa del Atlántico parece sacada de las costas de Grecia o del sur de España, no del Caribe tropical.
La geología del Morro
El Morro es un bloque de roca caliza —una "mesa" o "tepuy" caribeño— que la tectónica de la placa caribeña elevó sobre el nivel del mar hace millones de años. La erosión marina recortó sus paredes verticales y el clima árido del noroeste dominicano impidió que la vegetación lo cubriera completamente, preservando esa silueta mineral y escarpada que lo hace inconfundible desde el mar.
La vista desde arriba
Desde la cumbre del Morro puedes ver simultáneamente Haití al oeste (los cerros del norte haitiano son visibles en días despejados), el litoral del noroeste dominicano curveándose hacia el sur y el Atlántico Norte abriéndose hacia el horizonte en el norte. Es una de las vistas panorámicas más amplias del Caribe.