Si te dices fanático del Caribe y no has visitado Puerto Plata, te falta uno de los capítulos más singulares de la región. Esta ciudad de 200.000 habitantes en la costa norte de República Dominicana tiene algo que ningún otro destino caribeño puede ofrecer: arquitectura victoriana de madera del siglo XIX mezclada con fortalezas coloniales del XVI, todo a diez minutos de las mejores playas del Atlántico.

Las casas gingerbread

El estilo arquitectónico gingerbread —casas de madera con ornamentos tallados en los aleros, balaustradas y frontones— llegó a Puerto Plata con los inmigrantes cubanos que huyeron de la Guerra de los Diez Años en la segunda mitad del siglo XIX. Esos carpinteros cubanos traían consigo una mezcla de influencia victoriana, neoclásica y tropical que quedó grabada para siempre en el tejido urbano de la ciudad.

El contraste con los destinos de playa puros

Puerto Plata no es un resort a pie de playa. Es una ciudad real con supermercados, colmados, escuelas y clínicas donde también hay playa a diez minutos. Eso le da una autenticidad que Punta Cana, construida desde cero para el turismo, no puede tener.

El ámbar dominicano

Puerto Plata está en el corazón de la región ambarífera más importante del mundo. El ámbar dominicano —fosilizado entre 15 y 40 millones de años atrás— es el que tiene mayor probabilidad de contener insectos u organismos preservados en su interior. El Museo del Ámbar en el centro de la ciudad tiene piezas únicas y un equipo que explica la geología y biología detrás de cada hallazgo.

Por qué te sorprenderá

La mayoría de los turistas que visitan Puerto Plata llegando desde Punta Cana confiesan que esperaban encontrar algo parecido y encontraron algo completamente distinto. Puerto Plata es más ciudad, más historia, más cultura y también más playa de lo que su reputación actual sugiere.