Si le preguntas a diez dominicanos dónde está la naturaleza más espectacular de su país, la mayoría dirán Samaná o Jarabacoa. Pero los que conocen de verdad el territorio dirán el suroeste: Barahona, Pedernales, Enriquillo. Esta región que comienza donde termina la autopista Sánchez es la República Dominicana sin filtro de turismo.

La geografía extraordinaria

El suroeste dominicano tiene tres realidades geográficas superpuestas: el Caribe al sur (playas de larimar, Parque Jaragua), la Cordillera al norte (Sierra de Bahoruco, bosque nublado) y la depresión del Lago Enriquillo en el centro (el lago hipersalino más grande del Caribe, 44 metros bajo el nivel del mar). En ningún otro punto del Caribe hay tanta diversidad de ecosistemas en tan poco espacio.

Por qué no hay masificación

El suroeste está lejos de todo: 3 horas de Santo Domingo, sin aeropuerto activo, con carreteras que mejoran pero que en algunos tramos siguen siendo terracería. Esa distancia es la que lo preserva. El turismo que llega es de naturaleza: observadores de aves, kiteboarders que descubrieron la laguna de Oviedo, aventureros que quieren ver un lago con cocodrilos.