Dajabón existe en la rareza de ser dos cosas simultáneamente: una ciudad dominicana del siglo XXI y una frontera del Caribe donde cada lunes y viernes se desdibuja la línea entre los dos países de la isla. Los dajabonicenses viven con esa dualidad con la naturalidad de quien lleva toda la vida en la frontera.
La dependencia mutua
Los comerciantes haitianos necesitan el mercado de Dajabón para vender y comprar. Los comerciantes dominicanos de Dajabón necesitan a los compradores haitianos para sostener sus negocios. Los camioneros dominicanos que distribuyen arroz, aceite y electrodomésticos en Haití necesitan el acceso que el puente de Dajabón les da. La interdependencia es total y los momentos en que la frontera se cierra —por conflictos políticos o tensiones bilaterales— afectan a ambos lados de manera proporcional.
El futuro de Dajabón
La inestabilidad de Haití en los últimos años ha creado una crisis humanitaria con impacto directo en la frontera norte. La migración haitiana hacia República Dominicana ha aumentado exponencialmente. La ciudad de Dajabón, que siempre vivió de la frontera, ahora gestiona también la dimensión humanitaria de ser el primer punto de cruce.