El paso fronterizo de Jimaní-Malpasse no es solo una frontera política: es uno de los cruces de la historia caribeña contemporánea. Por aquí cruzaron los refugiados del terremoto de 2010, los migrantes de las sucesivas crisis haitianas, los camiones de ayuda humanitaria y los periodistas que cubrieron las crisis. Y por aquí cruzan cada día los comerciantes que sostienen la economía informal más grande de la frontera sur.

La historia reciente

Después del terremoto de 2010, Jimaní vivió uno de sus períodos más intensos: el pueblo de 25.000 habitantes recibió en días a decenas de miles de personas desplazadas. Los dominicanos de la zona respondieron con una solidaridad que las cámaras internacionales registraron y que los jimanicenses recuerdan con una mezcla de orgullo y agotamiento.