Pocos topónimos del mundo tienen la densidad histórica del río Masacre. En sus orillas o en su nombre están inscritas dos de las páginas más violentas de la historia compartida de Haití y República Dominicana: la masacre colonial del siglo XVII que le dio nombre y la masacre de 1937 que convirtió el río en el símbolo más perturbador de la violencia del trujillato.
El nombre original
El nombre "Masacre" antecede a Trujillo por más de dos siglos. La versión más documentada es que en 1728, durante las negociaciones del Tratado de Ryswick, un enfrentamiento armado entre tropas españolas y francesas cerca del río dejó un número significativo de muertos que la memoria local inmortalizó en el nombre del río.
1937: el río como testimonio
Durante los tres días de la Masacre del Perejil de octubre de 1937, el río Masacre fue el escenario de parte de las ejecuciones. Los cuerpos de las víctimas fueron arrojados al río para que las corrientes los llevaran. La coincidencia del nombre con los hechos de 1937 le da al río una carga simbólica que la historia dominicana todavía no ha resuelto completamente.