La mayoría de los turistas que visitan La Romana jamás salen de Casa de Campo. Llegan al aeropuerto, entran al resort y no vuelven a ver nada que no sea césped de golf, piscinas y arena de playa privada. Es una lástima, porque la ciudad de La Romana es una de las más ordenadas y con más carácter del sur dominicano.

El parque central de La Romana

El Parque Central de La Romana tiene la tranquilidad de una ciudad que no depende del turismo para funcionar. Los lugareños juegan dominó bajo los árboles, los vendedores de mangos y cocos pasan con sus carretas y la catedral de Santa Rosa de Lima —de fachada colonial rosada— domina la plaza.

El mercado municipal

El mercado municipal de La Romana es el mejor de la provincia del Este. Dos plantas llenas de especias, ají caballero, achiote, yuca, batata, ñame y los mejores chicharrones de puerto del país. El sancocho que venden en los puestos del fondo vale la pena solo por eso.

El río Soco y los manglares

A 20 minutos al este de La Romana, el río Soco desemboca en el Caribe entre manglares que se pueden recorrer en kayak. Es un ecosistema completamente diferente a los arrecifes de coral, más tranquilo y con aves que no encontrarás en la playa.